jueves, 18 de febrero de 2010

La convicción

En algún punto del mundo alguien se despertó y encendió el primer fueguito.

No se sabe muy bien cuanto después, pero ese fueguito fue visto por otro que quería prenderse: voló una chispa enviada por el primero y se prendió.

Con el nuevo fuego ya eran dos los fueguitos.

Un tercero los vio y en compañía de un cuarto se dieron fuerza juntos para animarse a prenderse y fue más fácil.

Siendo cuatro ya eran un grupo y uno que en otra parte estuvo siempre esperando eso, dejó todo por armar lo mismo y armó otro grupito de fuegos.

Los dos grupos se juntaron y ya eran una sociedad de fuegos.

La sociedad, para seguir existiendo tuvo que naturalmente reproducirse. Entonces, se juntaron los fuegos que querían quererse y de tango fuego desatado nacieron nuevos fueguitos, que volvieron a repetir la historia, incluso en donde estaba todo apagado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario