En algún punto del mundo alguien se despertó y encendió el primer fueguito.
No se sabe muy bien cuanto después, pero ese fueguito fue visto por otro que quería prenderse: voló una chispa enviada por el primero y se prendió.
Con el nuevo fuego ya eran dos los fueguitos.
Un tercero los vio y en compañía de un cuarto se dieron fuerza juntos para animarse a prenderse y fue más fácil.
Siendo cuatro ya eran un grupo y uno que en otra parte estuvo siempre esperando eso, dejó todo por armar lo mismo y armó otro grupito de fuegos.
Los dos grupos se juntaron y ya eran una sociedad de fuegos.
La sociedad, para seguir existiendo tuvo que naturalmente reproducirse. Entonces, se juntaron los fuegos que querían quererse y de tango fuego desatado nacieron nuevos fueguitos, que volvieron a repetir la historia, incluso en donde estaba todo apagado.
jueves, 18 de febrero de 2010
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