domingo, 28 de marzo de 2010

Volver a la naturaleza

Todo vuelve a recobrar su sentido:


Las manos que se aprietan fuertes, la una a la otra, para darse fuerza y coraje y enfrentar juntos la misma situación se vuelven a llamar y a encontrar.


Las lágrimas que te vi salir ayer son las mismas que me salen hoy.


Estamos y seguimos solos, pero acompañándonos.


El tiempo tampoco para para nosotros: el tiempo pasa para acercarnos.

lunes, 22 de marzo de 2010

La nube negra

Un tipo, un profesional en su materia, no puede sobrevivir ni seguir adelante sin ella. Lo que era comedia y color de rosa se convierte en unos meses en una tragedia. Se vuelve impotente para poder cambiar el nuevo curso trazado por sus estrellas.

Ella, paga el costo del vínculo que creó y para seguir ensaya y practica no ser ella.

jueves, 18 de marzo de 2010

Por la ciudad

Yo me hice lento para poder ver que en la ciudad todos van corriendo, desesperados, sin tiempo, atropellando a sus iguales.

Banda de solitos y solitas programados y entrenados para ganar la carrera de los solitos y solitas.

Tiempo que pasa

La historia está ahí afuera.
Asomate por la ventana un rato y la vas a ver sucediendo.

Si querés quedate un rato viéndola para entenderla, pero una vez que la entiendas, si prestaste atención, vas a ver también que la gracia está en meter las patas y que entenderla e ir haciéndola no se anulan, sino que se complementan.

Ni muerta estarás sola

Uno se muere y nadie sabe muy bien a donde va a parar el alma. A que lugar o lugares van o como son esos lugares. Cuanto tiempo estarán allí y si pueden mudarse, emigrar, deportarse o no.

Lo que sí sabemos es que todas son livianitas. Las hermosas y las hijas de puta. Todas pesan ni más ni menos que 21 gramos.

Solas, cada una por su cuenta, no pueden hacer mucho ni llegar muy lejos. No tienen tanto peso. ¡No tienen fuerza! Si se encomiendan a su propia puta suerte se condenan a evaporarse.

Por eso, tanto las bellas como las guachas, se buscan, se cruzan, se miran y se juntan, para entre todas, cada una en su bando, poder perdurar, mantenerse y pesar un poco más.

Praxis

Decirle al mundo como tiene que ser.

Decidir una estrategia.

Elegir una táctica.

Pensar un sistema de ideas.

Internalizar determinados valores.

Llevarlos a la práctica.

Reedifinir la humanidad.

Cuidar los lazos. Cuidarnos.

Ensonrisar la cultura.

Embellecer el aire.

Creer en la voluntad.

Hacer las banderas.

Sumar.

Y transformar la realidad.

martes, 16 de marzo de 2010

La memoria

Voy caminando textos y en el camino, joyitas del cielo quedan en mi memoria.

lunes, 15 de marzo de 2010

Realidades

Es mentiroso éste recuerdo recubierto de lo ideal.


Es falso. Ante la pérdida actual le cargamos al pasado un sentido que no tenía.


Es artificial. Un invento propio movilizado por nuestros deseos eternos combinado con nuestra necesidad de significar.


Es una trampa.


Mientras estemos vivos lo único eterno en nosotros es el deseo.


Cerramos los párpados y empezamos a imaginar, jugar y vivir en los sueños sin más objetivo que jugar por jugar, que vivir por vivir. Nos olvidamos de nosotros mismos. No nos oprime lo que hicimos ayer porque no lo recordamos. No estamos condenados a seguir siendo lo que fuimos porque no está reprimido, porque ya fue liberado.


Tirarse del edificio. Saltar desde el balcón. Estallar desde el océano. Bucear y meterme en vos y en todos.


Visionarios, románticos, iluminadas. Tipos y tipas lúcidos y lúcidas. Viven la memoria ahora y con todos sus sentidos encendidos despiertan a los sueños en el presente.


Las miserias se van. La angustia que trae la nada, que todo lo devora (como la reseca muerte) también. Por fin pueden entender que sus justificaciones son excusas, sus obligaciones cobardía, sus manipulaciones inseguridad.


Deseo genuino, deseo inteligente, deseo motor de la vida dicen; sólo realizándote saldré disparado a ella, a la vida; que es libertad, que es placer, que tiene que ser hoy. Lo vuelvo a repetir y citar: el presente y nada más.


Sólo esa voz alegre puede conectar mis pasos. Sólo con esa claridad podré hacer y marcar el camino.


El deseo, la memoria, los sueños, los ideales, las ideas, lo ideal...¿porqué al abrir los ojos no buscar e intentar realizas esas ficciones en la realidad, nosotros, los temerarios?

lunes, 8 de marzo de 2010

Brújula ( cuatro oraciones para orientarse)

Cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.

Cuatro virtudes platónicas: Sabiduría, prudencia, templanza y justicia.

Cuatro capacidades fromnianas para amar: Fe, coraje, disciplina y humildad.

Cuatro oraciones para orientarse.

Misantropía

Me alejo de los encuentros y los diálogos.

Me corro, como casi siempre, como me enseñaron, al rincón.

Rincón de la culpa, donde se construye.

Caldo de cultivo del miedo, tierra venenosamente fértil para los peligros imaginarios.

Moral de la obediencia.

Desde ahí, desde la silla del rincón, trato de entender que es lo que pasa con los hombres pero sin tocar nada.

Ceteris Paribus.

Montamos un laboratorio.
Levantamos un circo.
Y congelamos el movimiento.

El Taladro

Mayo, 2008, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.

Tarde de sábado, barrio de flores, Rivadavia al 6000.

Una mujer sale al balcón de su departamento. Se pone a observar con atención el potus que tiene.

Lo mira, de un lado y del otro (es un potus, pensamos), de arriba y abajo (efectivamente sigue siendo un potus, volvemos a afirmar).

Obstinadamente está tratando de buscar una asociación. Está haciendo un ejercicio mental y conceptual que le permita decir lo que quiere decir, que le sirva para sentirse parte de la realidad.

Después de dedicarse cinco minutos y sin llegar a rasguñar una certeza sincera, se rinde: “Má si, yo lo digo”.

Respira profundamente, toma aire y grita a los cuatro vientos: ¡YO ESTOY CON EL CAMPO!

viernes, 5 de marzo de 2010

Status Quo

“Los tristes e indolentes eligen condenarse a su suerte porque las alternativas existen y están a su alcance, pero no las adoptan por falta de laboriosidad o decisión”.

¿Qué se lee entrelíneas? ¿Cúal es el mensaje que subyace y cala hondo en la doña Rosa de Neustadt?

Que los pobres son degenerados por naturaleza y que no pueden ni quieren cambiar.

Escaleras

Abbadon, el exterminador, estaba presente en los tres ascensores del edificio de mi tía, latiendo el horror de quedarnos encerrados. Mejor, subiamos los cinco pisos por las escaleras.

Mi errancia, mientras bajaba las escaleras del secundario, me llamaba a tropezarme frente al público presente en la tarde de mi egreso.

En la de madera, me quedaba sentado, escondido, escuchando a ver que decian.

Ser viento

Ser viento,

para pasarle por un costado a la gente o meterse por la nariz;

para impulsar al inseguro y despeinar al careta.

Ser viento,

para levantar esas polleras;

para desalambrar, repartir y arrancar tanta propiedad privada.

Ser viento,

para cruzarme con Eduardo en la ventolera.

Maestros 2

Un maestro me enseño letras. Me enseño a hacer cuentas. A conocer como está organizado el mundo. A saber como fue la historia de ese mundo.

Algunos me dejaron dar clase y ponerme en su lugar por unas horas.

Otro me enseño a dibujar, a pintar, a esculpir, a grabar.

Con otros me puse en “forma” relativamente por última vez en mi vida.

Los maestros y maestras en la escuela y en la universidad pública me enseñaron con su trabajo casi todo.

Para el jefe de gobierno de mi ciudad “los maestros son unos vagos”.

Que un tipo así ya no me jefegobierne.

Vida contemplativa que falla

En la postmodernidad, Platón, de tanta vida contemplativa ha vuelto a su caverna.

Colmo de los colmos: de tanto querer ver, de tanto observar y pensar a la distancia su vista se le nubló y hasta para poder vislumbrar las sombras necesita usar anteojos.

La mentira

“Obra de tal modo como si quisieras que tu máxima fuera universal”, decía el imperativo categórico de Kant.

¿Porqué entonces no se podía querer la mentira como máxima universal? Justamente, porque la mentira siempre es una excepción temporal que nos salva del apuro. Por naturaleza y en su esencia la mentira sirve para escapar a la regla de la verdad, por eso, si quisiéramos tenerla como máxima universal, que se “universalice”, se volvería una verdad y ya no sería posible mentir. Que en definitiva, es lo mismo que decir que la mentira tiene patas cortas y, por sí misma, no nos puede llevar muy lejos.

Hermanos de leche

"Una vez en un acto en memoria a Roque Dalton, en México, el poeta Eraclio Zepeda, quien fue amigo de Dalton, narró la siguiente pasada:

Les voy a contar cómo era Roque. Un día íbamos caminado por La Habana y él se encontró a un amigo cubano y le dice: Te presento a mi hermano mexicano Eraclio Zepeda.

Ah? - dijo el amigo- son compañeros.

No, somos hermanos de leche, dijo Roque.

Chico, tu dirás hermanos de parte de madre, dijo el cubano.

No, el problema es que hemos mamado de la misma teta..."

De la desaparecida revista salvadoreña "Tendencia".

jueves, 4 de marzo de 2010

Cable a tierra

Un lugar en tu agenda.

Una cartita en el correo.

Una hora al día.

Dos veces por semana.

Una tarde para las promesas.

Una mañana para abrir los ojos.

Una noche para perderse.

Un hueco de libertad.

Un cable a tierra.

Jorge y Laura

Jorge escribía en las páginas de un diario cuentos de amor. Hablaba de amores pasionales, locos. Amores que matan. Lo hacía como un experto en el tema.

Laura leía sus cuentos y les gustaban.

Finalmente se conocen, salen un tiempo juntos y no se ven más por unos años.

Una noche se vuelven a encontrar.

Jorge llevaba un par de copas encima. Le agarra un ataque de sinceridad, post intento de suicidio, y no para:

“Laura, a vos sola te gustaban mis cuentos. Aparte, ¿quien me manda a mí escribir sobre algo que no tengo ni la más puta idea? El amor. De eso no se nada yo. Sobre el miedo tendría que escribir. De eso, cátedra. Por miedo le fallé a un amigo y a su hijo. Por miedo tengo un laburo que odio. Y por miedo te perdí a vos. (Hace una pausa). Vos sabés que yo de jóven pensé que todo lo que tocaría se convertiría en oro. Ahora de grande, todo lo que toco se convierte en mierda”.

Mirándolo a los ojos ella le dice “bueno, no está tan mal como para empezar”. Lo abraza.

Truenos. Comienza a llover.

Antes de subirse al taxi ella le da el teléfono de su casa.

Jorge no lo piensa. Le pide que baje la ventanilla para decirle una última cosa:

“Laura, no voy a poder dormir”.

“Yo tampoco”, le contesta ella.

El aura

¿En que calles me perdí?

¿Cuáles fueron las noches de las que no volví?

¿Siguiendo a que compañias me desvié?

No recuerdo siquiera lo que era recordar.

Pequeño relato de gobierno popular demócratico

Me pegan por los dos costados.

Los ojos rojos iracundos que tengo a mi izquierda me dicen reformista, burgués, statuquoista, moderado.

A mi derecha me dicen intervencionista, estatizante y hasta revolucionario.

Los dos me desgastan.

Los dos me quieren ver caer.

Historias

La historia, generalmente la “oficial”, que es la que termina quedando o que más conocemos, vista desde nosotros, muchas veces pareciera ser en su mayoría un cúmulo progresivo de desgracias.

Éste relato de la historia, cuanto más lejos llegue en su relato a cubrir todos sus espacios, más efectivo será para repetirse, para imponerse, para perpetuarse.

Contra este gigante nos lanzamos con el juguete serio de la anécdota:

El domingo primero de enero de 1922 la Sociedad Rural, que siempre quiso contar su historia tapando otras, festeja el año nuevo homenajeando (léase desde nosotros encubriendo, disfrazando) al teniente coronel Varela en el “Hotel Argentino”.

El séptimo día de enero, llega el vapor “Asturiano” a Rio Gallegos, para rendirle homenaje y condecorar a Varela y sus hombres.

No hay manifestaciones populares de rechazo. No hay jornada de lucha masiva.

Pero si ocurre un acto de repudio a las tropas de represión: cinco meretrices del prostíbulo se negaron a atender a los soldados y les gritaron en la cara lo que realmente eran: “Asesinos!”

En esas prostitutas, en su pensamiento hecho acción, quiso refugiarse la dignidad. Y una historia más de resistencia que valga la pena recontar.

Chanchadas

A la gripe común se le agrega una gripe inventada a la que se le agrega la chanchada mediática del miedo y el pánico. Las defensas bajan, el negocio sube. El círculo vicioso termina de dar la vuelta y cierra a la perfección.

Un noticiero, al lado de la temperatura y de la hora, va contabilizando, va actualizando, la cantidad de muertos.

La historia tampoco se salva: dicen que nunca se vivió en la historia del país una epidemia igual. Mentira. Tres veces mentira.

¡Alerta Roja! “Las morgues no dan a basto”, exclaman. Otros, ya nos toman completamente por boludos: “higienizarse, lavarse las manos toma 20 segundos, lo cual equivale a cantar dos cumpleaños feliz”.

Me pregunto: ¿nos merecemos realmente semejante cuadro?

Intereses

Mayo del 2009.

Silvio Rodríguez no puede entrar en los Estados Unidos.

La noticia no aparece en los grandes medios.

Álvaro Vargas Llosa no puede entrar en Venezuela.

Escándalo mediático continental.

El motivo y la estrategia

Si Alejandro Dolina dice que todo lo que hacemos en la vida lo hacemos por una mujer, ¿porqué yo no podía escribirles un email dedicado a todos, para, entre ellos y ellas, saber algo de vos?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Dentro

Dicen que no hay cosa más humana que descubrirse de a dos por primera vez.

Que no se repite.

Que es un ensayo.

Que es prueba y error.

Epifanía de amor.

Volvamos a los primeros sudores, que sentirnos dentro necesito.

Uno y sus cosas, sus cosas y uno

Mi casa, mi casa es una pila, una colección de cosas, cuatro torres negras de objetos amontonados que se fueron juntando, que se (que se porque son cosas, no personas) fueron quedando pendientes, como las materias.


Y se han quedado ahí.


Y la costumbre las cristalizó.


El tiempo las sacralizó.


Y ahora ellas se parecen a mí.

martes, 2 de marzo de 2010

El fuego y el pensamiento

“¿Cómo no sentirme así si ese fuego sigue allí?” Todo un palo, Redonditos de Ricota

Algunas palabras y algunos libros llegaron a mí y tuvieron mi permiso, el acceso libre, para entrar por la mirada.

En la calle puse a prueba esos nuevos ojos. Los abrí y ví que el infierno estaba acá:

Muchos pobres se quemaban y consumían injustamente porque unos pocos ricos invisibles se salvaban.

Yo, con ese fuego, no podía dormir.

El mercado de sueños

El mercado de sueños no es como los mercados que conocemos.

El mercado de sueños no se genera por el egoísmo ni se compite por quien inventa el mejor sueño.

Nadie fue despojado de los medios de producción para producir sueños porque cada uno hace su sueño con sus propias herramientas, como los artesanos.

Por eso tampoco hay sueños “estándar” ni se producen en serie: cada sueño lleva su propio no tiempo de producción sino tiempo de ensueñación.

Todos los sueños son gratis, porque no se venden ni se compran, pero muchas veces elegir sigue la lógica de la relación costo-beneficio.

Por ejemplo, elegir el sueño “cambiar el mundo”, por ejemplo, que es uno de los más elegidos, en general vale o cuesta renunciar a muchos sueños más, por ejemplo “formar una familia y pasar tiempo con ellos”, “dedicarse a leer y viajar más”, entre otros.

Es caro también el sueño de volver, porque la querencia la mayoría de las veces fue imposible en la realidad: no pudo volver el novio a su primer amor, no pudo el adulto volver a las aulas del primario o los tiempos dorados del secundario. No volvió a componer la misma obra el músico y un día al escritor le quedó la hoja en blanco, al viejo se le voló la juventud y un día el laburante se quedo sin casa ni patria.

Los sueños, cuando son terminados, se ofrecen en el mercado no para encubrir la relación de explotación baja las cuales no fueron hechos sino para ser elegidos y soñados.

El susto

“Lo que es trágico en la existencia, y no sólo en la mía, es que la significación de lo que vivimos, y que cuando la vida es larga implica muchas cosas, no se determina más que a última hora, es decir, en el momento de la muerte.

Hasta el último momento puede ocurrir que lo que viví o lo que creí vivir como algo bello, bueno, noble, y que por lo tanto implica este deseo de repetir, que algo venga a mostrarme que eso fue malo. Que había allí una mentira, una falta, el gérmen de una catástrofe. Y entonces, en el último segundo, descubro algo que corroe o pervierte toda la memoria feliz que conservo”.

Jacques Derrida, Final del documental "d'ailleurs" de Derrida.

Viaje en bondi

Cierro los ojos. Los vuelvo a abrir y nada cambió.

Tres o cuatro personas de las que somos en el bondi le volverán a rezar a la virgen o la iglesia de turno.

En la calle, tres o cuatro changuitos con personas de cartón reforzarán la aceptación y naturalización de un paisaje cotidiano.

De nuevo adentro, tres o cuatro (quizás yo sea uno de ellos) se harán los dormidos para no ceder el asiento.

Mp3 o celular mediante, nadie hablará con nadie. Nadie hablará consigo mismo.

Parada.

De Grises

El Guernica de Picasso no tiene más colores que grises.

En Montevideo, Galeano, se choca con una pared que propone entre todos patear esta gran burbuja gris.

Está llena de grises la vida para los que creen que no todo es blanco y negro.

Por Flores vuela sólo un ángel repartiendo sueños mientras su gente duerme: el ángel gris.

Es también gris el hombre que profetizó Parravicini que salvaría a la Argentina.

El largo trecho entre lo dicho y lo hecho es de color gris e igual de gris es el espacio de tiempo que va de la promesa prometida a la promesa realizada.

Era gris el porvenir de Joaquín, según el hombre que llevaba un traje del mismo color.

Gris es la indecisión. Gris es el intento sin suerte.

Gente fea, enferma y gris ve Rosita.

Grises son las deudas. Gris es la culpa.

Lo peor no es negro, es gris.

Grises se vuelven las palabras con condiciones.

Gris es el “tal vez”, el “quizás”, un “podría ser”, un “después te aviso”.

Los elefantes, en realidad, son rosas por naturaleza, como Dailan Kifki. Pero su piel se volvió gris de tanta tristeza y así los conocemos hoy en día.

La hoja que era blanca se volvió gris con la carbonilla y tu autorretrato.

Más claro o más oscuro, esperar siempre fue gris.

Los Siete locos

Loco 1: cínico

Loco 2: falso

Loco 3: imitador

Loco 4: mediocre

Loco 5: fingidor

Loco 6: histérico

Loco 7: miedoso

La clase media enloquece siete veces.

Canto de sirena

Me duele parir el texto que está por venir.

Lo huelo, lo percibo.

No sé que va a ser ni nadie me lo puede decir.

Ciego de alrededores más afinado de instinto, a mis dedos vienen las palabras. Al papel, me meto con el cuerpo.

Las preguntas fuera del tacho 2

¿Cómo se soporta un mundo que en un minuto mata a 10 chicos por hambre o enfermedades curables y en ese mismo minuto destina tres millones de dólares a la producción y reproducción de armas?

Obra

En el Parque de la Memoria hay una obra llamada “sin título”, de Roberto Aizenberg. Es una escultura.

La imagen es la de tres figuras humanas pero reducidas geométricamente a su mínima expresión: tres cabezas en forma de círculo unidas al tronco de sus respectivos cuerpos por un rectángulo vertical que hace de cuello.

Las diferencias de tamaño en las proporciones y en las formas indican que son tres figuras distintas: son una familia, y dos de sus figuras, madre e hijo se entrecruzan.

No tienen caras.

Sus cuerpos están vacíos.

Vacío es lo que genera la obra. Uno se para, la ve y el vacío entra.

Vacío dejan los desaparecidos a los que podemos aparecernos con cuerpo y cara.

El vacío es abismo sin fondo.

Es ojos viendo la oscuridad, que es ver nada, que no es sentido. Que son ojos de adorno.

Es caída eterna sin impacto. Es vena abierta sin cicatriz.

Pero en el mismo vacío del dolor hay fuerza todavía: de chiquitas a gigantes, de enormes a pequeñitas, hay fuerzas. Vienen y se van, pero están.

Del mismo vacío del dolor, de la nada misma, nace todo:

nace el orgullo por los que señalaron hasta las últimas consecuencias vida y lucha, que son dos caras de la misma moneda;

nace odio, el más inmenso de los odios para los verdugos y arrebatadores de sueños.;

nace amor, el amor con el que fueron paridos; y

nace agradecimiento, el más profundo de los agradecimientos para los que enseñan a caminar.

La indigestión

Hoy, me levanto de ayer que no pasó y me siento mal.

Hoy, me levanto y vomito sistema.

Mirada que quiere mirar más mejor

Cambia el lenguaje. Cambia las formas.

Cambia las costumbres, cambia las normas.

Cambia las concepciones, las ideas.

Cambia el pensamiento. Cambia, cambia y cambia.

Obligate a cambiar.

En la ciudad de los celulares y las autopistas, de los vaivenes de la doxa y no de la pasión por conocer y conocerse, podés encontrarte con todos: con tu compañero, con tu amigo, con tu familia, con tus amantes, con tus lugares y todo lo que fue y podría volver a ser.

En la ciudad de los celulares y las autopistas, ¿podrás tomarte unos minutos y parar en la banquina para llamarte y auxiliarte?

El eco y el duelo

Pregunta: ¿Qué era lo que les partía el alma?

Respuesta: La posibilidad de creer que no los desaparecieron porque no llegaron hasta el fondo ni hicieron lo suficiente.

Las mediaciones

No nos veíamos: nos mirábamos en los libros, canciones y sueños que sucedían y aparecían para encontrarnos.

La era de la boludez o el malestar de la cultura 2

En la era de la boludez, todos y todas, antes que ser personas, sujetos o siquiera individuos, somos boludos y boludas.

En la era de la boludez, las cosas más importantes son las más boludas, porque nunca se le dedicó tanto tiempo al boludeo y tanto valor a la acción de boludear.

En la era de la boludez es una boludez preguntarse, pensar y escribir sobre la boludez, por eso nadie lo cuestiona, lo piensa o lo escribe.

La era de la boludez hasta es media mágica: se superan los opuestos, porque hay que ser boludo para no ser un boludo (y quedarse afuera).

En la era de la boludez, como dice Silvio, la era está pariendo un corazón…un corazón boludo.

En la era de la boludez, sólo uno o una que haya sido bien boludo o bien boluda, que haya boludeado tanto y haya hecho tantas boludeces que conozca mejor que nadie que es la boludez y conozca a fondo todas las aristas de su era, podrá decirnos como salir de ella y pasar a otra (al menos un poco menos boluda).

¿Qué democracia y que dictadura?

“(…) frente a la experiencia cubana Rozitchner concluía que mientras en la democracia representativa los hombres se encontraban sólo formalmente reconocidos por el acto del voto, en la democracia socialista ésta inclusión es material y concreta, esto es, personal”.

Oscar Terán, Nuestros años sesentas, cap 3. Antiliberalismo, pag 66, Punto Sur editores.

La convicción

En algún punto del mundo alguien se despertó y encendió el primer fueguito.

No se sabe muy bien cuanto después, pero ese fueguito fue visto por otro que quería prenderse: voló una chispa enviada por el primero y se prendió.

Con el nuevo fuego ya eran dos los fueguitos.

Un tercero los vio y en compañía de un cuarto se dieron fuerza juntos para animarse a prenderse y fue más fácil.

Siendo cuatro ya eran un grupo y uno que en otra parte estuvo siempre esperando eso, dejó todo por armar lo mismo y armó otro grupito de fuegos.

Los dos grupos se juntaron y ya eran una sociedad de fuegos.

La sociedad, para seguir existiendo tuvo que naturalmente reproducirse. Entonces, se juntaron los fuegos que querían quererse y de tango fuego desatado nacieron nuevos fueguitos, que volvieron a repetir la historia incluso en donde estaba todo apagado.

La madurez

Cami había logrado eso que muy pocos pueden lograr: fue en contra de las leyes de su propia naturaleza que mandan que los seres humanos tenemos dos ojos y consiguió que le saliera un tercero en alguna parte del cuerpo que no estuviera tapado ni por uñas, ni por pelo ni por ropa.

El día en que le salió este ojo terminó de salirse de ella misma y cada vez que lo usaba podía ver como la miraban los demás.

Ese día, que completo su forma de ver al mundo con la forma en que éste lo miraba a ella, ese día, no paró de crecer.

El baile de las calles

Rodó, el intelectual romántico enemigo del establishment y creador del Ariel, se saluda con Homero a una cuadra y media de mi casa y se ponen a tomar mate amargo a kilómetros del Río de la Plata.

Un grupo de Montañeses bajan por la Cordillera hasta Mendoza.

El doctor y tocayo mío, Juan Aranguren, se detiene en la esquina para dejar pasar a Mercedes.

Mierdas de gente

Dos oficinistas salen de sus trabajos, pasan por el MacCafé, que vendría a ser como el sector V.I.P de Mac Donalds. Los atiende una chica:

- “Sí, que se van a servir?”

- “Queríamos dos milanesas con papas fritas”.

- “Está bien, pero van a tener que esperar un poquito a que se hagan”.

Sorprendidos los dos, uno le confiesa al otro en frente de ella:

-“¡Al fin! Una que por lo menos sabe hablar”.

Locos lindos

Hegel ve a Napoleón a través de una ventana y dice: “He visto al espíritu absoluto a caballo”.

Las deudas

Las deudas

Mis deudas me llaman todos los días que la culpa y el culpo trabajan.

Cuando ocurre esto, la culpa y el culpo me reprochan sobre quienes me paro, lo que conforma la primera deuda.

A ellos les debo la mayor parte de lo que soy, porque es por ellos que soy posible y esta misma deuda vale también para los que me dieron tiempo de más.

La segunda deuda es para los que decepciono y defraudo.

La tercera, que a veces trepa al primer puesto, es conmigo y mis deberes.

Y la cuarta o quinta la saldo siempre que escribo, pero tiene la misma importancia que el lugar que ocupa.

El derecho (todo derecho es político)

Sartre visita Cuba en 1960. Dice:

“Tengo que aclarar que creo que los que están en contra de la Revolución no tienen derecho a hablar, lo que quiero saber es si los que están a favor pueden hablar, porque es allí donde comienza la libertad de prensa”.

Fuente: “El grillo de papel”, Bs. As, n.6, oct-nov 1960, pag.5.

El fetiche, lo material y el sueño liviano

En el medio del centro de la ciudad, ahí donde los edificios se alzan más alto y se arquean para atrapar la luz del sol y así competir a ver quien llega más alto, ahí, donde todos van corriendo solos, alineados y alienados, vaya a saber uno detrás de qué, ahí, señalé un pedazo de verde.

En ese espacio que supe hacer propio, las cosas y objetos que andaban conmigo, cansadas de mí, quisieron desprenderse y perderme.

Estábamos en estado de guerra, yo con ellos y ellos conmigo. Por mi parte, quería morirlos y dejarlos y eso fue lo que hicimos.

Cerca del final tuve de aliado a mis pies.

Así, desnudo de pies y descalzo de cosas, ahí en el medio de la ciudad, me dormí.

La profesión y la realidad

Las fuentes no son muy claras. No se sabe bien si la niña estaba a cien metros de distancia de un campamento de ayuda de las Naciones Unidas o si eran mil. Sea una la cuadra o diez, la niña, sola, desnutrida, estaba intentando llegar hasta al campamento para pedir comida. Un cuervo a dos metros esperaba que falle. También, para poder comer.

Allí se hacia presente un fotógrafo, Kevin Carter, y también por necesidad: estaba trabajando. A Kevin le enseñaron que su trabajo era hacer lo que hizo: retratar, reflejar, mostrar la realidad. Fue sumamente profesional e hizo bien su trabajo: sacó la foto, a lo Animal Planet y se retiró, sin poner un dedo en la escena del crimen.

La foto, una vez rebelada y hecha pública, fue premiada y galardonada con un Pulitzer.

Tres meses después, Kevin no pudo aguantar más y se suicidó.

Deliriario

Concomitancia: s.f. Hecho de acompañar una cosa a otra u obrar junto con ella. Ej: “Te puedo concomitar a la parada del bondi?”, le dice un tipo a su amante.

Encuentre las 7 diferencias 2

Hitler quema el Reichstag, el Parlamento alemán.

Videla cierra el Congreso.

Las llamadas

Lo pendiente queda colgado de un dedo, de un ojo, de un pelo, de una uña, de un diente, de un cuello. Queda impreso en la carne, en el alma y en los sueños que piden ser soñados por más que uno no quiera.

Encuentre las 7 diferencias

Julio de 1977, Tucúman, Argentina: El gobernador militar Domingo Bussi expulsa al desierto de Catamarca a los linyeras de esa provincia.

Enero-febrero 2009, Buenos Aires, Capital Federal, Argentina: El jefe de gobierno, Mauricio Macri, crea mediante decreto la UCEP, Unidad de Control de Espacio Público, una fuerza de choque, una patota, una suerte de grupo de tareas que sale a la caza de indigentes que ocupan el espacio público.

Las reglas de la Matrix

Da unas vueltas más después de dar las vueltas.

Ponete a tono con el mundo para poder desentonarlo después y revoluciónate y revoluciónalo, que nada de lo que nos enseñaron nunca fue tal cual.

La ciencia

La ciencia le había declarado la guerra a la religión desde que Galileo les dijo en la cara “Epurse muove” a los eclesiásticos, pero el científico moderno más famoso, Albert Einstein, creía que en última instancia había un Dios que le daba un orden al universo frío y desolador.

John Forbes Nash, el famoso matemático estadounidense, después de resolver muchísimas fórmulas y cálculos matemáticos y consagrarse como un genio, después de tantos años, en un homenaje que le hacen se queda en silencio y llega a una conclusión: lo que lo motivaba a hacer ciencia y la causa de todo lo que era y hacía era su mujer.

Mientras Luis Eduardo Aute me contaba que la ciencia “es una estrategia y una forma de atar la verdad porque el misterio se esconde detrás”, Giovani Sartori me enseñaba en la Universidad que la ciencia avanza por acumulación, cuando lo único que acumulaba era lo que no me sobraba.

El profesor Hans Krebs, uno de los más célebres bioquímicos de la historia, allá por los 60, le explicaba al entonces estudiante Federico Mayor Zaragoza para que estaba la ciencia: “la justificación de la ciencia y del conocimiento es su aplicación para evitar o reducir el sufrimiento humano”.

Para mí, individualista incurable, la ciencia había que ponerla al servicio de un solo fin: que todos y todas podamos viajar en el tiempo y volver a atrás a decirle lo que nunca pudimos o no nos animamos a decirle.

Dicen por ahí 3

Uno que paso del otro lado de la delgada línea roja en Bagdad: “Ha sido la más espectacular exhibición de fuegos artificiales que he visto en muchos años. Era como la fiesta nacional del 4 de Julio. Bagdad se encendió como un árbol de navidad”.

Un joven que se confiesa en el subte: “Para eso le pago a la psicóloga: para que piense por mi”.

En las calles de un pueblo, estafado de lado a lado, se escucha un desahogo: “Menem, compadre, la concha de tu madre!”.

Jacques Derrida, desde el jardín de su casa, convertido en pez pero preso en una pecera por culpa de la cámara que lo filma: ¿Quién encontró alguna vez un Yo?

En Haedo, alguien pregunta: ¿Si pudieras ser un pájaro, que harías?

La barba que cambió la historia: “El revolucionario debe ser capaz de oir crecer la hierba”.

Rep, preguntándose sobre las editoriales que no editó: “Si las editoriales son para editar…¿Los inéditos, hay que llevarlos a una ineditorial?

Un vecino, ex militante partidario, en una marcha de un 24 de marzo, sobre el conflicto de sueños, las decisiones y los reproches: “¿Sabés que pasa, flaco? Acá nadie te enseña a vivir”.

El judío salvado por el ex colaborador nazi. A él: “Como dice la Torá, quien salva a una persona salva al mundo”.

Galeano, con su costado más sarteano bañado con agua del Rio de la Plata: “Uno es lo que hace con lo que hicieron de uno”.

Uno que se entrega: “No querés venir a quererme hoy?”

La Madre de la Plaza y de todos que se quiebra: “No nos pudieron éstos hijos de puta”. Y nos quiebra.

Un porteño de ley: “Hay cosas que si las pensás dos veces no las hacés”.

El pintor, que a pedido de Gertrude, tenía que dejar de ser el del siglo XIX, pasar a ser el del siglo XX y vaya si lo fue: “¿Porqué tirar por la borda lo que tuvo la gracia de venir a mi?

El Principito, en su etapa más adolescente y existencialista: “Entre el universo y los chicos del mundo que viven en la calle hay un vacío insalvable”.

En las calcomanías del vidrio de atrás de un taxi: “Yo escucho Radio 10”.

Groucho Marx, de anciano: “Cambio toda mi fama y fortuna por una erección”.

La Lógica

En Caballito, en Martin de Gainza al 100 hay un cartel que advierte “calle sin salida”.

Pasa un nene de cinco o seis años como mucho, lee el cartel, se pone muy serio y con un aire aristotélico enuncia:

“¡Ah no! Si no puedo salir, mejor ni entro”.

A corto plazo

A corto plazo los miembros del cuerpo de la sociedad se alejan del tronco que los une.

A corto plazo se cree en las soluciones mágicas, cuando sabemos que las soluciones mágicas no existen.

A corto plazo los espejos se vuelven espejitos de colores y te devuelven ilusiones de cotillón.

A corto plazo nadie puede mirar más allá del horizonte y se caen los caminos.

A corto plazo no hay estrellas que guíen las largas noches de los 500 años.

A corto plazo sólo importa el “sálvese quien pueda” y solos no nos salvamos ninguno ni ninguna.

A corto plazo los bichos no son bichitos: no hay “bichi” para las parejas ni son de luz los bichitos. Los bichitos son BICHOS, bichos feos y mal bichos.

A corto plazo no se puede cambiar al mundo porque el mundo ya te cambio a vos.

A corto plazo la heroica resistencia, si queda algo que se le parezca, se vuelve un capricho infantil.

A corto plazo el hiperconsumo de las cosas lleva a la hiper(con)sumisión de las personas.

A corto plazo el trabajo se divorcia de la dignidad porque a corto plazo ser un trabajador explotado es un lujo.

A corto plazo, mirando para otro lado, la espiral del silencio legitima nuevamente la esclavitud.

A corto plazo se llenan los ojos de telarañas, las bocas de cinta scotch y se ensordecen los oídos por no querer escuchar.

A corto plazo lo que más vale es lo que no vale nada.

Bienvenida al mundo de las maravillas

“Ah no, no lo podes ayudar”, dijo el gato: “todos estamos locos aquí. Yo estoy loco. Vos estás loca”.

“Cómo sabes que yo estoy loca?”, dijo Alicia.

“Debes estar”, dijo el Gato, “o sino no hubieras venido aquí”.

El viaje

Esa balsa, determinada y convencida, ya había partido movida por la contradicción: la llegada era lo que pasara en el camino y la meta no era más que embarcarse en la loca aventura de vivir según lo dicho.

Su norte era el sur y aprendió a mirar para adelante y más allá también, después de entender que no había que mirar para atrás, pero si lo hacía era por una sola cosa: para no olvidar.

Las mitades

Tu media manzana va a querer estar con vos, pero porque a ella le conviene y en sus planes no vas a estar.

Tu media pera va a ser hermosa, pero en unos días van a descubrir que no tienen nada en común.

Tu medio durazno va a ser a la que más quieras hasta la locura, pero lamentablemente va a ser tu amiga.

Tu media mandarina se va a enganchar con lo que pareces ser, pero cuando descubra como sos vas a ser uno más y ya no le vas a importar.

Tu media banana te va a escuchar, entender y va a ser uno de tus mejores refugios incondicionales. Pero de tanto serlo se va a volver tu espejo y va a dejar de ser ella misma.

Tu medio limón va a ser lo más cercano a tu media naranja porque va a ser tu mujer ideal, con la excepción de que esa no va a ser tu mujer.

A tu medio melón nada de lo que hagas le va a alcanzar.

Tu media ananá va a ser tu amor embalado: va a ser muy intenso de golpe, pero cuando sea la hora de poner el freno te va a saltar con cualquier chamuyo.

Con tu media frambuesa te va a pasar que a alguno de los dos se les va a chiflar el moño y saldrá corriendo.

Tu media cereza es tu amor insensible: le va a faltar tacto y se le va a hacer tarde.

Tu media uva te va a llevar al juego enfermizo de calcular quien llama o saludo primero y así se va a pudrir tu media uva.

Tu media frutilla es tu amor cobarde: el que no empieza ni va a empezar porque no se animan a decirse las cosas.

Tu medio kiwi va a ser tu amor no correspondido: cuando quieras estar con ella y quererla, ella va a estar queriendo a otro y cuando ella quiera estar con vos y quererte, vos vas a estar con otra o te va a ganar el maldito y justificado rencor.

Y tu media naranja va a ser simplemente la que te siga esperando, la que te elije, y al final, se queda con vos.

El golpe

Esa noche, dio a luz y fue testigo, en el bar amigo, de la entrega a toda prueba del “cuarteto bailantero”. El bar estaba más vacío que de costumbre y los espacios creados, tan buscados en la pista de fútbol para generar y exhibir juego, en la cancha del baile lo que más generaba la exposición era timidez. Pero como José Sabía que cuando todo parece jodido es cuando más hay que poner, el cuarteto bailantero salió a demostrar de lo que está hecho y brilló por encima del resto de los grupos presentes. Obviamente, en el juego del baile, yo jugaba mejor haciendo de hinchada que adentro de la cancha. Sin embargo, el “aguante” me llevó también a mojarme un poco los pies y así completar el cuarteto.

En algún momento de la noche, seguramente acercándose el final, el cuarteto se separó y yo debí haber emprendido la vuelta al hogar con uno de ellos, compartiendo las cuadras que teníamos en común y haciendo solo las que restaban.

Unas cuadras antes de llegar a casa, un flaco, aparentemente de mi edad, sale a mi encuentro para pedirme (supongo) alguna moneda para el bondi. Monedas creo que efectivamente no tenía y debe haber sido la mezcla del anclaje de mis pies y el reclamo por algo más que una moneda lo que derivo en el inicio de una intencionada charla de mi parte, pero que efectivamente fue una discusión acelerada por la continua insistencia de obtener el muchacho un poco más de mi capital temporal.

En un momento de la discusión se hizo evidente que tanta plata para tomar un colectivo no era necesaria, por lo cual el momento de la confesión, del verdadero motivo de la insistencia fue revelado: el flaco era presa y víctima de la pasta base, del “paco” y para seguir viviendo necesitaba consumir más y no tenía plata. Para que le crea, acompaño su condena con la prueba empírica de un tuquero que llevaba consigo, pero me alcanzaba para creerle la desesperación manifiesta de que sea capaz de ofrecerme alguna de las prendas que llevaba puesta a cambio de mi plata para poder consumir más.

Con ayuda de los últimos efectos del alcohol digerido logré encaminar la discusión a su punto final.

No me acuerdo a que tipo de acuerdo llegamos ni el trueque que hicimos, pero lo cierto fue que ninguno de los dos salió ganando ni quedó conforme: él, por no haber conseguido más de lo que le ofrecí y yo (que nunca tuve una voluntad de Superman) por no poder evitar contagiarme de esa voluntad quebrada y dejar que se me reventara el alma contra el piso de tanta amargura.

La suerte

Un chico gangoso de 10 años y soñador se pasa las tardes por el barrio con su hermano persiguiendo su suerte en la parte de adentro de las tapitas de gaseosa, que les dicen la mayoría de las veces que sigan participando. A la hora de emprender la vuelta a casa antes de que se haga de noche, el juego continuaba incluso hasta la cuadra de su casa.

Leo, con las manos sucias y los bolsillos llenos con las tapitas que iba a canjear en el almacén de la esquina por los posters de sus ídolos de futbol, levanta la última tapita del día, que dice:

“Si guardas esta tapa por 10 años, te amará la mujer que elijas amar”.

Trece años después, Leo se acuerda de la tarde en que no tuvo lugar para levantar una tapa más y se acuesta pensando si tanta incorrespondencia será por eso.

Las Formas

Mi vecina Irma, que le tenía miedo a mis gatas en la época en que a éstas se les daba por cruzarse a su patio lleno de plantas y nos devolvía la pelota a mi hermano y a mí a veces por tercera vez en un mismo día, unos años después concuerda con mi viejo y le confiesa:

“Mirá, yo siempre me cuide de mantener las formas, ubicarme y no insultar dentro de lo posible. Pero cuando pongo Radio Mitre y lo escuchó a Tenembaum me la paso puteando toda la mañana”.

Plaza Flores

“¿Cómo es la cima del amor?”, le preguntó un ángel de color gris en Flores a un flaco que esperaba un bondi en Plaza Flores. “Es como cualquier otra cima que alcances: lo más alto que te puede pasar”, sentenció.

Las Floras

Si soy simple, te aburrís. Si soy complejo, mejor “pasar”.

Si se entrega de una es una puta. Si no entrega de una es una histérica.

Si trabaja y estudia mejor, pero si vive con los viejos todavía le falta.

Si me habla de amor es re cursi. Si no me dice nada que se vaya a cagar.

Si sale con las amigas los sábados, “cuidado”, y si se retrasó más de la cuenta yo que vos dudaría.

Si no es fría, no sabes como sacártela de encima.

Si no está gorda debe tener pelos. Y si no tiene pelos algo debe tener.

Si es más coherente e inteligente que vos, más miedo te da y si está un poco loca mejor perderla.

De lejos te encanta y de cerca miras para otro lado.

Si no está buena no sirve y si no tiene cabeza ni “hola”.

Si no soy un histérico, soy un sucio.

Si no es un sorete, es un pendejo.

Si es tierno es un llorón y no un “hombre”. Si no plancha, no lava, no cocina y encima no te toca no es una “mujer”.

Si fuma, bajale unos puntos. Si no lo hace, también.

Si no es critica, es conformista.

No te conocía y estaba atrás tuyo. Ahora que te conoce y se cayó el misterio no le interesas más.

Si no es “quedado”, va “demasiado rápido”.

Si dicen que “no” son unos reprimidos y unas reprimidas.

Si dicen que “sí”, mejor que sean buenos y buenas en eso.

Si es tímida o tímido, debe ser interesante, pero también da más trabajo y yo tiempo no tengo.

Si es desinhibida o desinhibido, seguro que están re zarpados.

Si estás sola te gustaría tener un novio, pero cuando te interesa uno “estás bien así como estás”.

Si no le alcanza lo que haces, le sobra lo que no sos.

Si se arregla sola es porque no te tiene en cuenta y si te pide ayuda te rompe las pelotas.

Para los gatos y gatas floras del mundo si no es la espada es la pared. Porque para los gatos y gatas floras, nunca, pero nunca, va a haber pedazo que nos venga bien.

De Quijotes

Pensar en y soñar con ella es un elogio a sentirse vivo. El sueño se te vuela y salís disparado de la cama a llenar una hoja en blanco. Eso se hace rápido, para aprovechar el envión de los vientos, antes de que se convierta en huracán del olvido y nos sople nuestras palabras.

Según Jacinto Benavente, cuando el amor y Don Quijote recobran el juicio es que están por morirse.

Por eso, no es que persiga lo eterno o la inmortalidad, pero antes de que te vayas y mientras yo sigo combatiendo mis molinos, te escribo, te guardo y te escondo para poder volver a abrirte y encontrarte, y así, de paso, yo no me muero y me mantengo bien vivito y coleando.