“¿Cómo no sentirme así si ese fuego sigue allí?” Todo un palo, Redonditos de Ricota
Algunas palabras y algunos libros llegaron a mí y tuvieron mi permiso, el acceso libre, para entrar por la mirada.
En la calle puse a prueba esos nuevos ojos. Los abrí y ví que el infierno estaba acá:
Muchos pobres se quemaban y consumían injustamente porque unos pocos ricos invisibles se salvaban.
Yo, con ese fuego, no podía dormir.
martes, 2 de marzo de 2010
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