viernes, 5 de marzo de 2010

La mentira

“Obra de tal modo como si quisieras que tu máxima fuera universal”, decía el imperativo categórico de Kant.

¿Porqué entonces no se podía querer la mentira como máxima universal? Justamente, porque la mentira siempre es una excepción temporal que nos salva del apuro. Por naturaleza y en su esencia la mentira sirve para escapar a la regla de la verdad, por eso, si quisiéramos tenerla como máxima universal, que se “universalice”, se volvería una verdad y ya no sería posible mentir. Que en definitiva, es lo mismo que decir que la mentira tiene patas cortas y, por sí misma, no nos puede llevar muy lejos.

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