martes, 2 de marzo de 2010

El fetiche, lo material y el sueño liviano

En el medio del centro de la ciudad, ahí donde los edificios se alzan más alto y se arquean para atrapar la luz del sol y así competir a ver quien llega más alto, ahí, donde todos van corriendo solos, alineados y alienados, vaya a saber uno detrás de qué, ahí, señalé un pedazo de verde.

En ese espacio que supe hacer propio, las cosas y objetos que andaban conmigo, cansadas de mí, quisieron desprenderse y perderme.

Estábamos en estado de guerra, yo con ellos y ellos conmigo. Por mi parte, quería morirlos y dejarlos y eso fue lo que hicimos.

Cerca del final tuve de aliado a mis pies.

Así, desnudo de pies y descalzo de cosas, ahí en el medio de la ciudad, me dormí.

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