lunes, 8 de marzo de 2010

El Taladro

Mayo, 2008, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.

Tarde de sábado, barrio de flores, Rivadavia al 6000.

Una mujer sale al balcón de su departamento. Se pone a observar con atención el potus que tiene.

Lo mira, de un lado y del otro (es un potus, pensamos), de arriba y abajo (efectivamente sigue siendo un potus, volvemos a afirmar).

Obstinadamente está tratando de buscar una asociación. Está haciendo un ejercicio mental y conceptual que le permita decir lo que quiere decir, que le sirva para sentirse parte de la realidad.

Después de dedicarse cinco minutos y sin llegar a rasguñar una certeza sincera, se rinde: “Má si, yo lo digo”.

Respira profundamente, toma aire y grita a los cuatro vientos: ¡YO ESTOY CON EL CAMPO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario