Cambia el lenguaje. Cambia las formas.
Cambia las costumbres, cambia las normas.
Cambia las concepciones, las ideas.
Cambia el pensamiento. Cambia, cambia y cambia.
Obligate a cambiar.
En la ciudad de los celulares y las autopistas, de los vaivenes de la doxa y no de la pasión por conocer y conocerse, podés encontrarte con todos: con tu compañero, con tu amigo, con tu familia, con tus amantes, con tus lugares y todo lo que fue y podría volver a ser.
En la ciudad de los celulares y las autopistas, ¿podrás tomarte unos minutos y parar en la banquina para llamarte y auxiliarte?
martes, 2 de marzo de 2010
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