Rodó, el intelectual romántico enemigo del establishment y creador del Ariel, se saluda con Homero a una cuadra y media de mi casa y se ponen a tomar mate amargo a kilómetros del Río de la Plata.
Un grupo de Montañeses bajan por la Cordillera hasta Mendoza.
El doctor y tocayo mío, Juan Aranguren, se detiene en la esquina para dejar pasar a Mercedes.
martes, 2 de marzo de 2010
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