El mercado de sueños no es como los mercados que conocemos.
El mercado de sueños no se genera por el egoísmo ni se compite por quien inventa el mejor sueño.
Nadie fue despojado de los medios de producción para producir sueños porque cada uno hace su sueño con sus propias herramientas, como los artesanos.
Por eso tampoco hay sueños “estándar” ni se producen en serie: cada sueño lleva su propio no tiempo de producción sino tiempo de ensueñación.
Todos los sueños son gratis, porque no se venden ni se compran, pero muchas veces elegir sigue la lógica de la relación costo-beneficio.
Por ejemplo, elegir el sueño “cambiar el mundo”, por ejemplo, que es uno de los más elegidos, en general vale o cuesta renunciar a muchos sueños más, por ejemplo “formar una familia y pasar tiempo con ellos”, “dedicarse a leer y viajar más”, entre otros.
Es caro también el sueño de volver, porque la querencia la mayoría de las veces fue imposible en la realidad: no pudo volver el novio a su primer amor, no pudo el adulto volver a las aulas del primario o los tiempos dorados del secundario. No volvió a componer la misma obra el músico y un día al escritor le quedó la hoja en blanco, al viejo se le voló la juventud y un día el laburante se quedo sin casa ni patria.
Los sueños, cuando son terminados, se ofrecen en el mercado no para encubrir la relación de explotación baja las cuales no fueron hechos sino para ser elegidos y soñados.
martes, 2 de marzo de 2010
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Si los sueños son gratis, aprovechemos la oferta! y si tenemos los medios de producción para producir sueños hagámoslo dado que supongo que acá no hay exceso de ofertas, no sacudirá una crisis de sobreproducción. Supongo que no hay gente afura de este mercado; supongo que no hay grandes y chicos, todos los concurrentes son grandes, grandes soñadores
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